Wonder Woman 1984, las claves de una secuela que no supera a su antecesora

Después de estar esperando más de un año el estreno de Wonder Woman 1984, el pasado viernes llegó por fin a nuestras salas de cine. Tenía la entrada reservada ya desde el domingo pasado, así que ya os podéis imaginar que las ganas para verla me sobraban. Soy una gran fan del personaje, del trato que le ha dado Patty Jenkins y de que sea Gal Gadot quien la interpreta. Y aunque volvería encantada a pagar la entrada para volver a verla, lo cierto es que salí del cine un poco con los sentimientos encontrados. En resumidas cuentas esperaba mucho más de ella, sobre todo después de la obra maestra que hizo Patty Jenkins en Wonder Woman (2017) y de todo el bombo y platillo que le han dado a la secuela.

Quiero pensar que este largometraje, el guion y su ejecución forman parte del “plan genial” de Patty Jenkins. Que ha filmado una película de transición para darlo todo en la tercera entrega, que será la última que dirigirá. Aunque ya os digo que no sé muy bien que pensar… No obstante tengo que ser justa, pero no cebarme a saco como algunas críticas que he podido leer por ahí. Así que en los próximos párrafos os expondré los puntos claves de Wonder Woman 1984, para bien o para mal. También aviso a navegantes, porque va a contener muchos spoilers, así que cada uno que lea bajo su responsabilidad.

Una trama débil

La premisa de la que parte la trama de Wonder Woman 1984 es más sencilla que el mecanismo de un chupete: ¡Ten cuidado con lo que deseas! Pero vayamos por partes. La película comienza con un epílogo de la infancia de Diana, en la que ya sientan las bases de la futura trama y la introducción de la famosa armadura del águila dorada. Ahí ponen el listón muy alto, y a medida que se van desarrollando los acontecimientos vemos que va cuesta abajo, llevándonos a un final que no es nada del otro mundo. A mi pesar. Aunque desde luego visualmente es maravillosa.

Después toda la trama se desarrolla en torno a la piedra de los deseos creada por el Dios del engaño. Aunque si somos fieles a la Mitología Griega, ese objeto habría sido fabricado por la Diosa Apate, que personificaba el fraude y el engaño. La piedra te concede un deseo pero a cambio te quita lo que más valoras, tu bien más preciado. Viene a ser lo mismo que sucede en el relato breve de terror de W.W. Jacobs, “La pata de mono”, en el que todos los deseos implican una consecuencia nefasta. Esta piedra es la que da origen a los dos villanos de la película: Maxwell Lord y Barbará Minerva / Cheetah, que son consumidos por el poder de la piedra. Y ninguno quiere renunciar a su deseo.

Ya no tiene ni más ni menos, tampoco tiene una o varias subtramas desarrollándose ni nada por el estilo… Por lo que es inevitable compararla con la película de 2017, cuya trama se desarrollaba durante la Segunda Guerra Mundial, y había más cosas en el aire, además de que teníamos una gran dosis de la vida amazona y su espectacular estilo de lucha.

¿Escenas épicas?

Si os habéis hinchado a ver los trailers, aunque no especifican la trama, prácticamente nos desvelan todas las escenas de acción importante de la película. No dejan de ser unas escenas de acción bien elaboradas, ejecutadas y coreografiadas, pero lamentablemente ya no encontramos ninguna que nos sorprenda en la película. Pero claro que encontramos escenas de acción épicas aunque no del mismo nivel que vimos en la película de 2017. En esta ocasión no cuenta ni con el escudo ni su espada (que Ares se encargó de desintegrar en la primera película) algo que se nota bastante porque le daba mucho juego. En esta ocasión su arma fetiche es el lazo de Hestia forjado por el Dios Hefesto con la faja de oro de Gea.

Si percibimos las escenas de acción más flojas por parte de Wonder Woman, obviamente esto está más que justificado – me niego a haceros spoilers sobre esto -. Lo que sí tengo que decir es que no me ha convencido nada es el “combate final” entre Wonder Woman y Cheetah en su forma depredadora. Ya que Diana le quitaba el polvo a la armadura para volver a salvar el mundo, esperaba una pelea épica entre ambas que desafortunadamente no fue así. Vamos que la Golden Eagle Armor se luce muy poquito en la película, espero que en la siguiente entrega Patty Jenkins le haga verdadera justicia.

Asteria y la Golden Eagle Armor

En el epílogo de Wonder Woman 1984 se presenta a la figura de Asteria, a quien todas las amazonas consideran como la mejor de sus guerreras. De hecho vemos surgir del agua, en el centro de competición de las amazonas, una escultura dorada de Asteria portando la famosa armadura que posteriormente llevará Diana. Lo que ya nos hace pensar que dicha armadura le llegará a nuestra protagonista en el momento que sea digna de ella, aunque vamos, después de lo que vivió en la primera película, y todo lo que hemos visto en las películas de DC como que ya era digna.

Pero luego resulta que a mitad de película o así, Diana le cuenta a Steve toda la verdad sobre la amazona. Asteria fue la guerrera amazona que se quedó en la Tierra reteniendo a los hombres, mientras el resto huían para refugiarse en Themiscyra. Se sacrificó por todas ellas. Así que Diana desde que está en la Tierra ha tratado de buscarla, siendo capaz solo de encontrar la armadura dorada. Así que en el momento que tiene lugar esta escena, ya sabemos que no va a haber momento épico en el que sea digna de portar dicha armadura. Ains con lo que nos gustó que el Capitán América fuera digno del Mjölnir.

Nuevos poderes para Wonder Woman

Patty Jenkins también ha querido abordar la evolución que ha experimentado el personaje a lo que a poderes se refiere. Además de moverse con el látigo como si del propio Spider-man se tratase, descubrimos que Diana ha estado perfeccionando una nueva cualidad. La Diosa Amazona es capaz de crear campos de invisibilidad como el que cubre y protege Themiscyra, que en ese caso fue creado por Zeus. Al final como hija del Dios del Olimpo ella ha heredado parte de sus poderes, algo que también explicaría el por qué es inmune a las descargas eléctricas y puede agarrar el lazo de Hestia a los rayos.

También experimentamos otra de las propiedades de dicho lazo, ya que no sólo obtiene la verdad de las personas a las que toca, sino que también les muestra sucesos que ocurrieron en el pasado. Por arte de magia, más o menos, de repente Diana descubre que tiene la capacidad de volar ¿Enserio? Supuestamente esto era un extra que le daba la armadura del águila dorada, como buenamente podemos ver después. A mí lo de volar no me convencía nada…

Pero claro antes de juzgar hay que informarse un poquito ¿no? Y es que en los comics ya nos adelantaban que la heroína tenía la capacidad de volar. De hecho alguna vez había volado gracias al regalo que le hizo Hermes, aunque en esta ocasión el poder tiene otra fuente de origen diferente. Pero vamos a ser más precisos: recibió la capacidad de planear en las corrientes de aire a partir de Wonder Woman vol. 1 número 98, mayo de 1958. Posteriormente en Infinite Earths (en 1985), reiniciaron los orígenes de Wonder Woman y le dieron el don de volar libremente ya desde el principio.

Por lo demás verdaderamente creo que Wonder Woman 1984 no deja de ser una especie de película de transición, que se aleja bastante del nivel del largometraje de 2017, y que puede que nos esté preparando para una tercera entrega apoteósica. Y espero no equivocarme porque sería una pena, de igual forma sigo admirando el trabajo de Patty Jenkins, Gal Gadot y todo el equipo que hace que Wonder Woman sea posible.

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