La verdadera chica Danesa, de la ficción a la realidad sobre Lili Elbe

“Te amo, porque eres la única persona que me dio sentido, que me hizo posible”. Me quedo con esta frase de La Chica Danesa (The Danish Girl), creo que es la que mejor resume la esencia de este homenaje cinematográfico a Lili Elbe, la primera persona conocida que se sometió a un cambio de sexo en 1930. La historia de Lili, que nació como Einar Wegner, debía ser contada, hacernos reflexionar y abrir nuestras mentes. La Chica Danesa trata un tema que crea polémica para bien y para mal, pero lo han sabido tratar y mostrar de forma delicada y – en mi opinión – con un diseño de producción impecable.

Al mismo tiempo no deja de ser una historia de amor, lucha y superación que manda un claro mensaje: debemos ser libres y mostrarnos tal y como somos. La Chica Danesa es la adaptación cinematográfica de la novela de David Ebershoff, quien se inspiró en las memorias de la propia Lili Elbe recogidas en la obra Man into Woman. Aunque en algunos aspectos es bastante fiel al proceso de transformación de Einar Wegener, La Chica Danesa no deja de ser una realidad ficcionada.

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La Chica Danesa nos sitúa en la Dinamarca de primeros de siglo, donde la pareja de ilustradores daneses, Einar y Gerda Wegener, disfrutaban de su mejor momento. Einar era un renombrado paisajista y Gerda ilustraba libros y revistas de moda como La Vie Parisinne o Vogue. Pero su relación comienza a tambalearse cuando Einar debe vestirse de mujer para hacer de modelo femenina para Gerda. Comenzó como un juego, pero tras el éxito de los retratos de Gerda, esta animaba a Einar a seguir vistiéndose de mujer… y entonces fue cuando llegó Lili, la mujer que Einar llevaba dentro de él.

Con forme va pasando el tiempo, Lili va tomando el control del cuerpo de Einar, quien poco a poco va desapareciendo. Es presentada en sociedad por Gerda como la prima de Einar, mientras juegan al despiste y pasa por una mujer a ojos de los demás. Pero pese a la ropa, el pelo y el maquillaje, Lili no se siente una mujer completa, por lo que decide operarse para llevar a cabo un cambio de sexo.

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Ahora bien, toca desempolvar un poquito los “libros de historia”. Según está registrado en las memorias de la propia Lili Elbe (Man into Woman), en 1912 el matrimonio Wegener se mudó a Paris porque en Copenague su secreto era más que conocido. Mientras que en la capital francesa Lili podía vivir abiertamente como una mujer, concretamente como la hermana de Gerda. De hecho se dice que Gerda era lesbiana, por lo que preferiría la feminidad de Lili a la masculinidad de Einar; por tanto mantendrían una relación abierta en la que ellas serían más amigas que amantes.

En 1930 decidió pasar por quirófano para cambiar de sexo. Para terminar de convertirse en Lili, Einar se sometió a unas cinco operaciones quirúrgicas en tan sólo dos años. Se desprendió de los genitales masculinos y le trasplantaron los ovarios de una mujer de 26 años; pero sería el trasplante de útero la quinta y última intervención tras la que moriría a los 50 años. A diferencia de lo que vemos en la película, Gerda no estuvo a su lado hasta el final. Después de 15 años de matrimonio y apoyo incondicional, le pidieron la separación al Rey de Dinamarca quien acepto y concedió a Lili un pasaporte acorde a su nueva identidad.

la verdad sobre la chica danesa

Tras la anulación del matrimonio Gerda se casó de nuevo con el oficial italiano Fernando Porta en 1931, con quien se trasladó a Marruecos e intento retomar su trabajo como ilustradora. Pero este segundo matrimonio sería anulado en 1936, poco después Gerda regresaría a Dinamarca donde moriría en 1940. En cuanto a Lili, está moriría tras rechazar su cuerpo el útero que le había sido trasplantado, estando además acompañada por su novio, con quien esperaba casarse y tener hijos tras esta última operación.

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Y cuantos más datos conozco sobre la vida del matrimonio Wegener, la transición de Einar a Lily y la vida de Gerda, más quiero saber. No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero desde luego que el saber no ocupa lugar. Ahora bien, La Chica Danesa es un gran homenaje a la primera persona conocida en someterse a una o varias intervenciones quirúrgicas para cambiar de sexo. Pero antes de Einar parece ser que hubo tres personas más que se sometieron a este tipo de operación. ¿Y por qué no sabemos nada de ellos? Os preguntaréis – o quizás no – dejar que os ilustre un poco.

En 1986, tras el suicidio de un paciente homosexual y la condena a trabajos forzosos a Oscar Wilde – por homosexual – el médico y sexólogo alemán Magnus Hirschfeld, se implicó por completo en el tema de la homosexualidad. Comenzó con la publicación de un panfleto sobre el amor de mujeres y hombres hacía personas de su mismo sexo, fundó el Comité científico humanitario con el fin de defender los derechos de los homosexuales y acabar con el artículo 175 de la ley alemana. Hirschfeld era fiel defensor de la idea de que si conocíamos mejor la homosexualidad, esto ayudaría a terminar con la hostilidad hacia las personas homosexuales.

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En 1919 fundó el Instituto para Investigaciones Sexuales en Berlín, el cual contaba con una inmensa biblioteca sobre sexo, consultas médicas y que tenía un fin didáctico para el público. Además también se podía encontrar un museo del sexo en su interior. Pero con el ascenso de los nazis en Alemania, en 1933 el Instituto fue totalmente destruido. Y por tanto se supone que con la destrucción del Instituto para Investigaciones Sexuales, se destruyeron también los archivos en los cuales constaba quien fue la primera persona en someterse a un cambio de sexo.

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Cualquier decisión que se tomase en torno a la adaptación cinematográfica de La Chica Danesa estaba sujeta a polémica. Y la elección de Eddie Redmayne para encarnar a Einar/Lili levantó bastantes ampollas, no precisamente por su interpretación – la cual me parece muy lograda, chapó – sino por el hecho de no haber escogido a un actor transexual. Parece ser que Hollywood continúa siendo reticente a la inclusión de las minorías sociales. Pues menos mal que finalmente no fue Nicole Kidman la que interpretó a Einar/Lili, porque entonces ya apaga y vámonos.

Eddie Redmayne sabía perfectamente que interpretar a un personaje transexual sería todo un reto, principalmente por el desconocimiento sobre el tema, que le llevó a caer en errores comunes. El propio Redmayne comentaba que no había sabido diferenciar entre género y sexualidad, que obviamente no son lo mismo; del mismo modo que confundía los términos travestimo y transexualidad. Y esto es sólo un ejemplo del daño que puede hacer la ignorancia.

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Afortunadamente Redmayne contó con la ayuda de Lana Wachowski, que le dio las claves para construir su personaje empezando por leer Conundrum, Gender Outlaw o Man Into Woman. Pero su preparación no se limitó a leer libros o hablar con Lana Wachowski, sino que contactó con muchas personas de la comunidad transexual de diferentes generaciones. Aunque fue Cadence Valentine la que realmente le marcó, ya que su historia personal le recordaba enormemente a la de Einar Wegener.

Como habéis podido comprobar a lo largo de este texto, sobran motivos y razones para ver La Chica Danesa. Hay que dejar a un lado si han sido más o menos correctos en vez de arriesgar en su contenido, si querían llegar con ella a un mayor número de espectadores o tacharla de película rodada expresamente para los Óscar. Este largometraje va mucho más allá, nos abre una ventana a un tema tabú para la gran mayoría, y nos hace enfrentarnos cara a cara con la ignorancia colectiva que hay sobre la transexualidad. A lo largo de estas líneas espero haber despertado vuestras ganas de ver la película pero, especialmente, espero haber conseguido despertar en vosotros curiosidad acerca de este tema.

Nos leemos en el próximo post.

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