La princesa y los duendes (The Princess and the Goblins)

Si hay una película de nuestra infancia que muchos recordamos con cariño (sobre todo aquellos que somos de la generación de los 90), esa es La princesa y los duendes del director Húngaro József Gémes. Podría decir incluso que es mítica, ya que pocos habrá de mi generación que no la hayan visto. Pues bien, para quienes sea desconocido, este film de animación coproducido entre Reino Unido, Hungría y Japón, se trata de una adaptación cinematográfica de la novela de George MacDonald “La princesa y los trasgos” (The Princess and the Goblin) publicada en 1872. Casi nada.

Continuando con la trama, este cuento de princesas, hadas y duendes, nos traslada a un pequeño reino gobernado por un bondadoso Rey en el que todos viven felices. Pero la tranquilidad y la calma reinantes no tardan en verse amenazadas por los duendes que viven en el subsuelo, que quieren subir a la superficie para hacerse con el control del reino y acabar con la gente del sol, como ellos llaman a los humanos. El príncipe de los duendes, Boca de sapo, tiene un doble plan: inundar las minas y hacerse con el dominio del reino, pero para ello necesita a la hija del Rey, la Princesa Irene.

Una película sencilla pero que funciona

Ciertamente nos encontramos ante un estilo de animación al que actualmente estamos poco acostumbrados, y que si la comparamos con las producciones de Disney, probablemente se quedaría unos cuantos puntos por debajo… Pero a pesar de ello la película tiene un encanto especial. La música, la Banda Sonora, los efectos de audio y el doblaje es sencillo, de hecho a mí me recuerda a algunas películas de las que emite antena tres los sábados por la tarde, con la diferencia de que esta es de dibujos y tiene ya su saco de años. Por tanto se pueden pasar muchas cosas por alto ¿no?

Curiosamente encontramos una división que viene marcada por los colores, por un lado tenemos el mundo de los duendes o localizaciones en las que entran en escena, cuando esto sucede hay un claro dominio de los colores frios: azules, lilas, verdes, etc. Pese a que el rojo representa el peligro, al recurrir al azul y en tonos oscuros se quiere representar ese lado tétrico y de terror. Por otro lado, cuando estamos en el castillo o con la tátara tátara abuela de Irene, los colores dominantes son los cálidos: tonos tierra, amarillos, naranjas, etc.

La princesa y los duendes

En lo referente a los principales protagonistas de La princesa y los duendes, tenemos a la figura femenina representada por la princesa Irene y la figura masculina con el personaje del jovencito minero Curdie. Pero no nos encontramos ante la típica historia de princesa desvalida a la que tiene que salvar el chico, ya que Irene es quien toma la iniciativa para tratar de frenar a los duendes y la que tiene que salvar a Curdie de su prisión, aunque este luego le devuelva el favor como actualmente vemos en películas como Enredados o Tiana y el Sapo. Ni tampoco es la figura del príncipe el que debe salvar a la princesa como pasaba en La bella durmiente, sino que se trata de lo que viene siendo un campesino como Aladdin.

Las lecciones de La princesa y los duendes

Pese a ser una película pensada para los más pequeños de la casa, también guarda un mensaje para los más mayores: la sobreprotección a los niños al final resulta ser más negativa que positiva ¿Por qué? Sencillamente porque al desconocer qué o cuál es el peligro, es más fácil que topen con él de frente. En el film nos lo plantean de la siguiente forma: aquellas personas que viven tras los muros del castillo, donde se encuentra la Princesa Irene, desconocen la existencia de los duendes y afirman que son simples cuentos de los mineros; al estar tan protegidos no saben cómo combatirlos, ni que forma tienen ni por dónde les podrían atacar. Así que atentos a lo que las películas nos enseñan.

No obstante, si la adaptación cinematográfica os parece buena os recomiendo que leáis la novela, algo que yo tengo pendiente. Y para los más curiosos que sepáis que hay una segunda parte titulada “La princesa y Curdie”, que parece mostrar una visión totalmente diferente de lo que hemos podido ver en la película. Resulta ser más oscura y con un final desolador por lo que no es lo más apropiado quizás para que lo lean los más pequeños.

 

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