La lista de Schindler, el clásico dorado que nos regaló Steven Spielberg

“Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”, y hay capítulos de la historia que son realmente estremecedores y que difícilmente se pueden llevar a la gran pantalla. Uno de ellos, probablemente el más terrible de todos, fue el Holocausto nazi que además del gran horror y la masacre que sembró sacó lo peor del ser humano. Quieras que no es un tema delicado, cuya ejecución hay que saber llevarla a cabo y tratarlo con respeto precisamente por las víctimas y sus descendientes.

Uno de los cineastas que finalmente se “ánimo” – aunque este término no sea el más adecuado – a realizar una película con esta temática fue Steven Spielberg. Le costó lo suyo sacar adelante La Lista de Schindler, pero hoy por hoy y tras cumplir su 25 aniversario es sin duda la mejor obra del director. Y la academia la aclamó, concediéndole siete Premios Óscar: Mejor Película, Dirección, Guion Adaptado, Fotografía, Montaje, Dirección Artística y Banda Sonora.

la lista de schiendler el regidor de cine

A pesar de la gran acogida que tuvo La Lista de Schindler, no faltó la polémica: por un lado la mínima presencia de Emilie Schindler, la mujer del protagonista apenas aparece para quedar como una cornuda, a pesar de que ella también salvó la vida de muchos judíos y ayudó a componer el guion de la película. El cineasta alemán Michael Haneke le reprochó que hubiese hecho este largometraje enfocado al público americano, al que también tachó de simple. El director franco-suizo Godard le recriminó a Spielberg que se enriqueciese a costa de las desgracias ajenas, especialmente mientras la viuda de Schiendler apenas tenía para comer en Argentina. Y para acabar, Claude Lanzmann le acusó de crear una película que deformaba la verdad histórica.

Bueno, hay que reconocer que Lanzmann algo de razón lleva y ya os explicaré por qué. Pero antes de nada y para quienes no lo sepáis aún – no hay que dar nada por hecho – Steven Spielberg es judío. Por tanto esta era una razón de peso para poner en sus manos la dirección de La Lista de Schiendler. Debía ser dirigida por un judío, y al cineasta le costó 10 años aceptar este proyecto ya que no sabía si sería capaz de enfrentar el material dramático e histórico de tan grandes dimensiones. Para que os hagáis una idea, los productores le propusieron la película a Roman Polanski quien no se veía capaz de afrontar el rodaje, ya que vivió momentos de su infancia en un campo de concentración, además perdió a varios familiares en Auschwitz. Ojito que esto es muy duro. Y Martin Scorsese también se negó porque creía que al ser un director judío no sería capaz de hacer un trabajo impecable.

 

Una historia real llevada a la gran pantalla

Dicho esto vamos a ir hondando en el tema. La Lista de Schiendler es la adaptación cinematográfica de la obra literaria de ficción El arca de Schindler, sobra deciros que está basada en hechos reales. El libro fue escrito por Thomas Keneally gracias a la documentación facilitada por Leopold Pfeffeberg, uno de los judíos a quienes salvo Schindler, que recopiló todos aquellos documentos  que pudo sobre del empresario y sobre su lista.

En la adaptación cinematográfica (al igual que en la obra literaria) nos situamos en pleno inicio de la II Guerra Mundial, los nazis han invadido Polonia y han internado a unos judíos en guetos, mientras que a otros los han enviado a campos de concentración. Aprovechando todo este caos llegó el alemán Oskar Schindler, quien desplegó sus dotes como relaciones públicas y se forjó fuertes lazos de “amistad” con los militares nazis más poderosos. De esta forma se aseguró de que todo estaba a su favor para desarrollar una fábrica en Cracovia, con los judíos procedentes del gueto o los campos de concentración como mano de obra. Lo que comenzó como un negocio más que rentable terminó con la total involucración de Schindler en la causa, poniendo en riesgo su fortuna y su futuro por salvar la vida de sus trabajadores.

la lista de schiendler el regidor de cine

Pese a que la película recurre a la ficción, la “historia” que narra es real. Óskar Schindler fue un empresario alemán miembro del Partido Nazi que salvó la vida de unos 1.200 judíos. Gracias a su hazaña se convirtió en un símbolo para los judíos que sobrevivieron al holocausto. Por tanto, para otorgarle todo el realismo que fuese posible a La Lista de Schindler, Steven Spielberg recurrió al blanco y negro como si se tratase de un documental. La idea de que la película no fuese a color no gustó a los productores, ya que creían que tendría un efecto negativo en taquilla pero esto no sucedió, recaudó 322 millones de dólares.

No obstante al final de la película Spielberg regresa al color para mostrar unas imágenes totalmente reales: los supervivientes a los que Schiendler salvó visitando su tumba en Jerusalén. Finalmente les ponemos cara a los verdaderos protagonistas, y también a Emilie Schindler que visitaba la tumba de su marido por primera vez.

 

Las secuelas de rodar La Lista de Schindlerla lista de schiendler el regidor de cine

La producción de la película se trasladó a Polonia para poder rodar en los auténticos escenarios en los que tuvo lugar tal barbarie. Una vez allí tanto el reparto, como el equipo de rodaje y el propio director, sabían a ciencia cierta que lo que estaban haciendo iba más allá de un simple largometraje. Dentro de lo dura que fue la filmación hubo varios momentos – por no decir casi todos – que fueron realmente terribles: dos actores israelíes entraron en shock cuando estaban a punto de rodar aquellas escenas en las que se quitaban la ropa e iban a entrar a las duchas de gas; una vecina polaca que vio a varios actores con el uniforme de la SS gritó que ojalá los nazis volviesen de nuevo para “protegerlos”.

Pero el peor de todos, según recuerda el propio director quien afirma que aquel fue el día más traumático de su vida, fue cuando las actrices debían entrar en las cámaras de gas. Algunas de ellas eran judías polacas y para ellas aquello era experimentar el horror de la muerte, sufrieron una fuerte crisis de ansiedad por la que estuvieron varios días sin rodar.

 

Un rodaje de 73 días

Fotografía de National GeographicLa grabación del largometraje duró 73 días y tuvo lugar en Polonia y especialmente en Cracovia. En el barrio Kazimierz de Cracovia fue donde se rodó la secuencia en la que los alemanes registran casa por casa buscando a los judíos que se hubiesen escondido. Se decidió filmar esta parte aquí porque este barrio tras la guerra se mantuvo en decadencia y con una densa atmósfera gris, pero tras el estreno de la película se ha convertido en atracción turística y zona de moda de Cracovia. Pero el auténtico gueto judío fue el barrio Podgorze.

Rodaron también en el campo de concentración de Plaszów, situado en el sur de Cracovia a dos kilómetros de la fábrica de Schiendler. Tuvieron que reconstruir el campo de exterminio para la película, ya que en la actualidad hay un gran parque con algunos carteles que recuerdan lo que allí sucedió. De Plaszów aprovecharon una de las dos casas que quedan en pie: la Casa Gris. En la película es donde se aloja Amon Göth y desde donde le vemos disparando a los judíos, pero durante la guerra aquí “residían” los oficiales de la SS. Y es que el verdadero Amon Göth vivió en la otra casa que sigue en pie, la Casa Roja.

La fábrica de Oskar Schielder que vemos en la película es la verdadera, concretamente la fachada y las escaleras. En cuanto a las escenas que se desarrollan en Austchwitz, a Spielberg le fue imposible conseguir los permisos de rodaje, ya que las autoridades polacas no se lo permitieron. Como solución construyeron una réplica exacta.

 

La ficción y el tratamiento de los niñosla lista de schiendler el regidor de cine

Al principio del texto comentaba que Claude Lanzmann acusaba a Spielberg de deformar la verdad histórica. Y es cierto porque en esta película se recurre a la ficción. No debemos olvidar bajo ninguna circunstancia que estamos en plena II Guerra Mundial, que la realidad es oscura y angustiosa. La tragedia reina en cada rincón y no escapa nadie, pero al tratarse de una película el sufrimiento al que se ven sometidos los protagonistas se ve recompensado al final. Esto en la vida real no pasa y mucho menos en la guerra. Si alguien se salva es por pura suerte, no por un equilibrio divino. Con esto me refiero a una de las escenas del final de la película, concretamente con el tren de las trabajadoras judías de Schiendler.

Continuando en esta línea, en La Lista de Schiendler Spielberg rompió con una de sus máximas que le ha caracterizado a lo largo de toda su carrera: su amor por los niños. Si nos fijamos bien en sus películas, los protagonistas suelen ser niños o adultos con una personalidad “infantil”. Pero en esta ocasión no sólo no encontramos esta característica propia de sus protagonistas, si no que además no duda en mostrar como son masacrados. Esto podía jugar en contra de Spielberg, ya que ver morir niños en la gran pantalla puede provocar automáticamente el rechazo del espectador. Pero la guerra no hace excepciones.

 

Algunos datos y curiosidades de La Lista de Schiendler

Todo lo que rodea a esta maravillosa película es de especial interés, por eso no puedo decir que he dejado lo mejor para el final. Pero me he guardado un as en la manga, para terminar de amenizaros el texto con algunas curiosidades sobre La Lista de Schiendler.

La película en blanco y negro más cara

En primer lugar decir que esta fue la película filmada en blanco y negro más cara de la historia del cine, contando con un presupuesto de 22 millones. Pero al mismo tiempo también fue el largometraje de este tipo que más dinero recaudo en la Gran Pantalla. Y si a esto le sumas que con motivo de su 25 aniversario se volvió a proyectar en cines pues…

 

La niña del abrigo rojo

La niña del abrigo rojo de «La Lista de Schindler» existió de verdad. Uno de los supervivientes, de los terribles sucesos que se cuentan en la película, relató que cuando llegó a Plaszow le hicieron cavar una tumba inmensa junto a más gente. En varios camiones les llevaron cientos de niños de unos 12 años, y los mataron a todos. Allí había una pequeña niña rubia que se sentó en la tumba, llevaba un abrigo blanco de pieles esquimal cubierto de sangre.

La actriz que interpretó a esta niña, Oliwia Dabrowska, por aquel entonces tenía tres años. Spielberg le hizo prometer que no vería la película hasta cumplir la mayoría de edad. Pero Oliwia no puedo esperar y la vio por primera vez con once años, lo que la dejó conmocionada. No lograba entender lo que estaba viendo, pero le afectó tanto que se negó a verla de nuevo porque sentía hasta avergonzada de formar parte de la película. Pero cuando cumplió los 18 volvió a verla, y entonces comprendió lo que suponía y se sintió realmente orgullosa de haber podido participar en La Lista de Schindler.

 

La escena finalla lista de schiendler el regidor de cine

Por si alguien lo dudaba, esto es más una aclaración que una curiosidad a mi parecer. Después de ver como todos los judíos a los que Schiendler había salvado poner piedras en su tumba, vemos una mano colocando dos rosas. Pues bien, se creía que era el propio Spielberg quien las ponía, pero en realidad fue Liam Neeson, el actor que dio vida a Oskar Schiendler en la película.

 

La interpretación de Ralph Fiennes

Para interpretar al sádico Amon Göth, el actor Ralph Fiennes tuvo que engordar 15 kilos. Y es que el capitán de la SS medía 1.92 y pesaba nada más y nada menos que 120 kilos. Fijaos si era más que apto para el papel que, durante el rodaje, le presentaron a una de las supervivientes del campo de Plaszow y esta comenzó a temblar debido al parecido físico.

 

Rodando dos películas al mismo tiempo

Mientras Steven Spielberg se encontraba en Polonia rodando La Lista de Schiendler, al otro lado del charco se estaba rodando Parque Jurásico. Así pues, cuando terminaba las jornadas de Polonia, Spielberg contactaba con el equipo de rodaje de Parque Jurásico para supervisar las imágenes del T-Rex que habían creado, entre otras cosas.

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