Lecciones de Cine

El valle inquietante en el cine, qué es y cómo se origina

Puede que te haya pasado alguna vez, estar viendo una película o serie que nada tiene que ver con el género de terror y sentirte incómodo. Una incomodidad que no viene causada ni por la trama en cuestión, ni por su ejecución ni por su desarrollo. Pero hay un personaje que, como por ejemplo el Rey Escorpión en El Regreso de la momia (2001), su creación mediante CGI no está bien ejecutada.

Y es esa mala ejecución en un personaje humano creado de forma digital lo que nos causa esa incomodidad. A esto se le conoce como Valle Inquietante y tuvo su máximo apogeo a comienzos de los 2000, cuando las técnicas de renderizado y los programas de creación digital estaban despegando.

La teoría del valle inquietante

Pero el concepto de valle inquietante no fue acuñado en el ámbito cinematográfico, sino más bien en el de la robótica en 1970 por el robotista Masahiro Mori. Este realizó un ensayo en el que exponía que, a medida que los robots adquieren más cualidades humanas, más simpáticos se vuelven para nosotros. Pero cuanto más hiperrealistas son estos robots más rechazo nos producen y más espeluznantes los vemos.

Tal y como se muestra en la gráfica superior, conforme va aumentando la representación antropomórfica del robot, la familiaridad y la aceptación aumentan hasta que llega a un punto de descenso. Es ahí donde se genera la inquietud, incomodidad o incluso repugnancia, y cuando este punto se supera es cuando volvemos a sentir esa aceptación o familiaridad, dando lugar a que ese punto más bajo se conozca como el valle inquietante.

¿A qué se debe esta incomodidad?

Según recoge el ensayo de Masahiro Mori, este rechazo que genera en las personas tendría su origen en un error de concepto y no en la tecnología o la robótica. Se dan cuatro razones:

La primera estaría directamente vinculada a Darwin y la perpetuación de la especia, por lo que nuestro subconsciente nos advertiría de que lo que tenemos ante nuestros ojos no es fértil.

La segunda sería el miedo a la intrascendencia, es decir, al tratarse de representaciones tan próximas al ser humano con un alto nivel de imperfección, sería esta imperfección lo que nos daría angustia. De hecho Mori apunta a que nos hace plantearnos si nosotros también seríamos una especie de máquinas sin alma.

Foto: STARBURST Magazine | Corto Tin Toy de Pixar

La tercera razón parece ser la más acertada, que es la de muerte y enfermedad. Que quiere decir esto, pues que cuando vemos a este tipo de representaciones tendemos a relacionarlos directamente con cuerpos enfermos o cadáveres. No sólo sería por su condición de materia muerta e inorgánica, sino por sus imperfecciones fisiológicas y de motricidad.

Y la cuarta razón apuntaría a una paradoja de las expectativas, es decir, que cuanto más diferente de nosotros es el robot más resaltamos sus aspectos humanos. Sin embargo, a mayor realismo más tratamos de buscar lo que los diferencia de nosotros.

El valle inquietante en el cine

Foto: IMDb (El Polar Express)

Según apuntan algunas fuentes, el valle inquietante se trasladó al ámbito cinematográfico entre finales de los 90 y comienzos de la década de los 2000. Fue entonces cuando, de forma accidental, distintos largometrajes habrían incluido personajes humanos mediante CGI, un CGI que poco tiene que ver con el actual y que daba lugar a “humanos” pintorescos con una fisonomía y expresiones faciales poco realistas.

Alguno de estos ejemplos serían el Hulk de Eric Bana en el film de Hulk (2003), Neo y el Agente Smith en las escenas de lucha de Matrix Reloaded (2003) o el Voldemort incrustado en la cabeza del Profesor Quirrell en Harry Potter y la piedra filosofal (2001).

Aunque si hubo un precursor del valle inquietante en el cine ese sin duda fue el cineasta Robert Zemeckis y su largometraje Polar Express (2004). Lo de esta película fue de otro nivel, ya que causó una incomodidad colectiva increíble. Tuvo poco con esta cinta que tres años después estrenó Beowulf (2007), cuya animación seguía la misma línea que la del Polar Express y en el 2009 repitió hazaña con Cuento de Navidad.

La nueva animación y renderizado

Foto: Tierra Gamer

Bien es cierto que hemos dejado atrás aquella época en la que el valle inquietante parecía estar en auge, y eso se debe a que los Estudios Cinematográficos realizan largometrajes y series de animación sin perder de vista el concepto de “caricatura”. Por ello, aunque nos presenten a personajes humanoides u antropomórficos, los diseñan con rasgos y proporciones exageradas que sabemos que no serían posibles en la vida real.

Esto sitúa a dichos personajes justo en el pico del valle inquietante, por lo que nos resultan enormemente familiares y agradables. Pero, aunque parece que ya se ha dejado atrás la época en la que el valle inquietante estaba en auge, recientemente se ha dado algún que otro caso. El más polémico de todos fue la película Cats (2019), en la que la personificación de los gatos no tuvo el resultado que cabría esperar. Aunque tampoco podemos olvidarnos el ‘borrado del bigote’ de Henry Cavill en La Liga de la Justicia (2017) y el polémico diseño original de Sonic para el live action estrenado en 2020.

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