Diseño de vestuario de “El Cuento de la Criada”, un uniforme carcelario encubierto

La adaptación a la pequeña pantalla de la novela de Margaret Atwood, “El Cuento de la Criada”, se ha convertido en un fenómeno social que ha pasado a formar parte de nuestra cultura popular de una forma inimaginable. La mires por donde la mires son muchos los aspectos que destacan en esta producción, pero en este post quiero centrarme especialmente en su vestuario. Ya sabemos que es un pilar fundamental que ayuda a contar la historia, sí, pero esconde mucho simbolismo e información acerca de los personajes y su evolución. Las formas, los colores, los pequeños detalles… todo está cargado de significado.

Al frente del diseño de vestuario de “El Cuento de la criada” estuvo durante las dos primeras temporadas Ane Crabtree, fue ella quien dio forma, sentido y color al vestuario de la serie desde cero. Así que vamos a ir desengranando el vestuario tribal que caracteriza a cada uno de los grupos que componen la sociedad dictatorial de Gilead. La clave de este vestuario es el minimalismo, por lo que cada personaje debía tener un número limitado de ropa. Pero debía parecer ropa real, que pudiese ser llevada a diario. Aunque al fin y al cabo no dejaba de ser una especie de uniforme carcelario.  

Ane Crabtree partía de la premisa de dar la sensación de que pareciese que los protagonistas están encerrados en sus propias vestimentas, así que oculó los botones y las cremalleras. También decidió utilizar ganchos para cerrar las capas porque según asegura la propia diseñadora: “no desentona que Gilead opte por algo que sugiere cierta violencia para encerrar una parte tan simbólica del cuerpo femenino.

El “rojo vida” de las Criadas

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Cuando Margaret Atwood estableció las clases sociales de las criadas y el de las esposas, se basó en el simbolismo renacentista a la hora de establecer el color de sus vestimentas: el rojo era sinónimo de erotismo y se vinculaba directamente con María Magdalena, así que se lo asignó a las criadas; por su parte el azul se relacionaba directamente con la Virgen María, un color que representaría a las esposas quienes tienen como meta máxima en la vida ser madres.

Las criadas fueron concebidas como una tribu de mujeres fértiles, las cuales deben ser fecundadas. Son un valioso componente del sistema que debe destacar sobre el ambiente gris de Gilead, en el que dejan a su paso una impresionante estela escarlata. Pero ¿cómo se obtuvo este vibrante color? La diseñadora Ane Crabtree se inspiró en la tonalidad rojiza de unas hojas otoñales escarlatas con un cielo encapotado recogidas en una fotografía. Ese era el color que debía bañar el vestido de las criadas, así que lo bautizó como “rojo vida”.

Diseño de vestuario de “El Cuento de la Criada”, un uniforme carcelario encubierto

Pero a lo largo de cada nueva temporada, este “rojo vida” va cambiando de matices y significado, ya que si en la primera temporada era sinónimo de fertilidad, en la segunda temporada se vuelve más brillante y, tras los giros de la trama, adquiere un simbolismo de poder, valor e ira. Este nuevo significado se potencia en la tercera temporada, en la que la diseñadora Natalie Bronfman toma el relevo de Ane Crabtree.

Detalles del vestuario de las criadas

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Los mantos y las cofias que portan las criadas se confeccionaron a mano, se hicieron en diferentes tallas y con diferentes forros para que, dependiendo de la temperatura y la climatología, pudiesen ir más o menos abrigadas. Además en la tercera temporada utilizaron más de 900 metros de lana para su confección procedentes de Bronfman y teñidos de rojo.

Un elemento destacado del vestuario de las criadas es sin duda el tocado blanco en forma de alas. Cumplen una doble función, ya que por un lado protegen a las criadas de ser vistas así como de ver lo que les rodea – como hacen con los caballos -, mientras que por el otro lado ayudan también a mantener el pelo recogido y tener la cara despejada. Y es que para quien no lo sepa se les cubre el cabello porque es considerado como un elemento sensual de la mujer, algo que recogen muchas religiones. Lo malo de usar estos tocados en el rodaje era que las actrices tenían un reducido campo de visibilidad, lo que les complicaba un poco las cosas a la hora de caminar y actuar.

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La gran novedad en el traje de las criadas en esta tercera temporada llega con el viaje del matrimonio Waterford y Defred a Washington. Allí el uniforme se caracteriza por tapar mucho más el cuerpo de la mujer, hasta el punto de que le han añadido un “velo” que comienza justo debajo de la nariz. Este detalle se debe a que Natalie Bronfman se dio cuenta de que se podía leer la cara de alguien, y saber cuáles son sus emociones, solo viendo la forma en la que abre sus aletas nasales.  

El verde azulado de las esposas

Diseño de vestuario de “El Cuento de la Criada”, un uniforme carcelario encubierto

En lo más alto de la escala social de Gilead se encuentran las esposas, cuyo vestuario se caracteriza por ser siempre de una tonalidad verde azulada, para cuya creación afirma Ane Crabtree que partieron del azul del cielo. Los vestidos de las esposas debían parecer confeccionados por los sastres más selectos de Gilead, expertos en los cánones de sastrería tradicionales. Cada una luce vestidos personalizados, aunque no lo parezca a simple vista, ya que son un reflejo de su personalidad así como de su estado emocional. A lo largo de las temporadas hemos podido ver como evolucionaba y cambiaba la tonalidad azul de sus vestidos, esto fue a “consecuencia” de que la tela verdiazulada con la que les confeccionaban los vestidos en la primera temporada dejó de fabricarse.

En la tercera temporada Serena Joy, tras la pérdida de su hija, tiene una increíble inestabilidad mental. Esto se ve reflejado en su ropa, su clásico y elegante estilo de finales de la década de los 50 y principios de los 60 deja paso a un estilo desaliñado, sin estilo, y utilizando tejidos que en otras circunstancias no llevaría. Serena está hundida, y comienza a cuestionarse el mundo idealizado del que forma parte. Pero todo esto cambia tras el viaje que realiza junto al Comandante Waterford a Washington lo cambia todo.

Diseño de vestuario de “El Cuento de la Criada”, un uniforme carcelario encubierto

Allí las esposas no son tan austeras a la hora de vestir como las de Gilead, además se caracterizan por llevar un velo de tul de la nariz a la frente. Su opulencia se ve reflejada en el uso de tocados, así como en los vestidos, pero donde mejor puede apreciarse es en la fiesta de fin de año. Crear los vestidos para este evento supuso un gran esfuerzo por parte del equipo que confeccionaba el vestuario: tiñeron a mano seda, tafeta y crepé; para los diseños se inspiraron en Elsa Schiaparelli, Balenciaga, Christian Dior o Jáques Fath, concretamente en el revolucionario New Look de finales de los 40.

La mano ejecutora, las Tías

Diseño de vestuario de “El Cuento de la Criada”, un uniforme carcelario encubierto

Las Tias juegan un papel importante dentro de Gilead, ya que se presentan como los brazos ejecutores del régimen además de ser las tutoras de las criadas. Por una parte representan la guerra pero por otra la iglesia, es decir, que tratan de dar una imagen de benevolencia. En la novela Margaret Atwood no da grandes detalles sobre cómo es su vestuario, lo que sí establece es que son de color marrón. Así pues surgió la idea de que vistiesen una capa/túnica, que le vino de inspiración a Ane Crabtree tras ver una escena que encontró sobre un cura que va caminando por el Duomo de Milán. La paleta de las tias es de un marrón verdoso lavado. Pese a que se presentan como los brazos ejecutores del régimen de Gilead, Crabtree decidió añadir un mensaje oculto: el cuello tiene forma de vagina invertida – es muy sutil -. La idea era mandar el mensaje a Gilead de “que os jodan”.

El verde pálido de las Marthas

Diseño de vestuario de “El Cuento de la Criada”, un uniforme carcelario encubierto

La labor de las Marthas se reduce a la realización de las tareas del hogar, ya que pese a que son mujeres con una gran preparación académica no son fértiles. Para crear estos trajes Ane Crabtree realizó diferentes diseños, tenía claro que debían ser verdes pero esta tonalidad no podía ser miliar. Así que se decantó por un verde pálido tirando al amarillo, el fin era de mandar una especie de mensaje de esperanza, aunque según parece en la novela la tonalidad verde de sus trajes es más intensa. Debían llevar bolsillos en los delantales y estos debían ir cosidos al vestido. El detalle más distintivo son los ligueros para los brazos con los que sujetan las mangas que llevan cuando hornean o limpian.

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