Expediente Warren: el caso Enfield, la crítica que va más allá

El matrimonio de demonólogos volvió de nuevo a la gran pantalla en 2016 con el caso Enfield, pero pese a la narración de la película, los Warren apenas hicieron acto de presencia allí. Es decir, que se trasladaron a Enfield para documentar parte de la actividad del poltergeist que atormentaba a la familia Harper, pero en ningún momento ellos pusieron fin a dicha actividad ni se ocuparon del caso de principio a fin. De hecho la actividad paranormal terminó de la misma forma que empezó, sin ninguna causa aparente.

A excepción de este detalle, la película narra de una forma bastante fiel todos los acontecimientos que tuvieron lugar: el acta de la policía de servicio en el que constaba como una silla se movía de forma inexplicable por la casa, así como la sucesión de golpes de procedencia desconocida; el intento de asfixia a Janet con una de las cortinas de la habitación, el espíritu de Bill Wilkins de 72 años de edad que murió en una silla en una de las esquinas del salón o la grabación a Janet doblando ella misma cucharas como causante de la actividad paranormal, etc.

Dicho esto, la secuela de Expediente Warren sigue una línea de desarrollo prácticamente igual a la primera: comienza con una introducción en la que se trata de forma breve un caso del que se encargó o formó parte el matrimonio de demonólogos, posteriormente introducen a la familia que sufre el acoso de espíritus o demonios y como poco a poco va teniendo lugar la actividad paranormal llegando su auge a partir del minuto 30 de película. De ahí en adelante los Warren entran en acción hasta llegar a acabar con el ente que atormenta a la familia. Y ahora vamos con la versión extendida ¡Dentro Crítica!

Sinopsis de Expediente Warren: el caso Enfield

En la década de los 70, Peggy Hodgson se ha trasladado junto con sus cuatro hijos a un barrio de las afueras del norte de Londres, Enfield. Todo parece ir bien hasta que un día en la habitación de la pequeña Janet comienzan a pasar cosas extrañas que, con el paso del tiempo, cada vez van a más. Hasta que llega una noche en la que la actividad paranormal es tan alta que Peggy y sus hijos salen corriendo de la casa y buscan refugio en sus vecinos.

Varios son los profesionales, así como la policía, quienes se acercan hasta Enfield para documentar los fenómenos paranormales que se están produciendo. Pero la gravedad que alcanza la situación hace que Peggy recurra a la ayuda del matrimonio de demonólogos, Ed y Lorraine Warren.  En esta ocasión la que se niega a acudir a la llamada de ayuda es Lorraine, ya que está luchando con sus propios demonios, los cuales ya hace tiempo que le han anunciado que el fin de su marido está cerca. Pero finalmente Ed consigue que Lorraine acepte y los dos viajan a Londres.

Una vez los Warren llegan a Endfield, se enfrentaran a los espíritus que atemorizan a los Hodgson, así como también tratarán de demostrar que los acontecimientos paranormales que se están produciendo son reales, lo que no saben es que deberán enfrentarse a un mal muy poderoso y mayor de lo que se imaginan.

Recreando el caso Enfield

Expuesta la sinopsis, y antes de meternos en el barro, la verdad es que han hecho un trabajo excelente al recrear el caso Enfield prácticamente de forma literal. A ver, no vamos a ser puntillosos con el tema de los añadidos para adaptarla a la trama Warren, pero desde el vestuario, la habitación de las niñas hasta llegar a las pruebas de fraude, prácticamente todo esto es fiel a la realidad.

En todo caso el elemento que puede chirriar más que ligeramente es la Ouija, ya que en la película aparece una como arte de magia viniendo a decir que con ella las niñas han llamado al espíritu de Bill Wilkins. Pero en realidad termina por ser parte del decorado, ya que simplemente hace acto de presencia, porque cuando las niñas la utilizan se mantiene totalmente estática.

El estilo de producción de Expediente Warren

Ahora sí que sí, nos metemos en el barro. La primera observación a destacar es que tanto The Conjuring como el caso Enfield tienen la misma estructura, por no decir que en ambas películas pasa casi exactamente lo mismo. En tema tiempo de metraje, y eso que Enfield dura algo más, como se ha dicho al principio hasta que no transcurre la primera media hora no comienza verdaderamente la actividad paranormal, hasta ese momento lo que el espectador recibe son pequeñas dosis de forma progresiva.

Esto es un plus ya que no concentra toda la actividad en cinco minutos y todo de golpe, como pasa en películas de terror del estilo ¿Verdad o reto? que además al minuto de empezar ya te meten con calzador “cosas extrañas”. Seguido de este punto álgido, se ponen en contacto con el matrimonio de demonólogos, pero tienen que sucederse otros dos puntos fuertes de actividad paranormal antes de producirse el desenlace final.

Otro tema importante es la estética cinematográfica, curiosamente en The Conjuring había un predominio del sepia, además de las sombras y penumbra, como es típico en el género de terror. Mientras que en el caso Enfield se han decantado por los colores frios, quizás también de esta forma lo que querían transmitir al espectador es la soledad, debido a que lo que más se repite es la teoría del montaje. Por tanto si es un engaño la gente te da la espalda y te quedas solo ante el problema.

Aunque no viene mucho a cuento, tengo que decir que la parte en que Lorraine recrea los crímenes de Amityville es increíble. Además es en detalles como este en los que se aprecia la calidad de la película y cómo ha evolucionado desde The Conjuring.

La precisión en la caracterización

Y bueno… aunque parezca una tontería hay que destacar la caracterización de los espíritus, de Bill Wilkins y, por supuesto, la monja poseída por Valak. Si por algo dan miedo todos ellos es precisamente porque son recreaciones muy humanas, que echan poca mano de la tecnología CGI y más de la caracterización.

Lamentablemente el que no se salva es El hombre encorvado (The crooked man) ahí huele el CGI a cien kilómetros de distancia, y es una pena, ya que este personaje está interpretado por Javier Botet. Además aparte de lo falso que queda a la vista casi que parece excesivo dentro de la película, pero claro, de esta forma tienen baza para desarrollar otro spin-off.

¡Demonio cuál es tu nombre!

Volviendo con Valak, este demonio ha sido la clave que ha mantenido la unión temporal de la primera Expediente Warren con esta secuela. Ya que recordaréis que en The Conjuring hablan de una visión de Lorraine que hizo que esta se mantuviese ocho días encerrada en su habitación. En ningún momento dan respuesta o alguna pista de qué podría tratarse, sólo teníamos que esperar.

Resulta que la visión es la muerte de Ed, y la revela el demonio Valak, el cual se encontraba en una abadía de clausura en Rumanía, entonces ¿Cómo llega hasta Enfield? Supongo que esta respuesta la tendremos en el spin – off de La Monja.

Pero el caso es el siguiente, como bien dicen en la película, para enfrentarte a un demonio tienes que conocer su nombre, eso te da poder ante él. ¿Qué sucede? En la película Lorraine se da cuenta de cómo se llama cuando recuerda que lo escribió en el libro que estaba leyendo durante la visión de Valak en su casa. Mientras que para los ojos hábiles, el nombre se encontraba camuflado y a la vista, de hecho aparecía cada vez que la monja hacía acto de presencia en la casa de los Warren.

Venga que ya termino. Creo que con todo esto ya os he convencido para que os apuntéis a una sesión de cine de terror, porque además si sois fans de este género os hará recuperar la fe. Porque sin duda aquí hay calidad y, aunque encontréis algún que otro fallo o escena mejorable, la verdad es que lo podemos dejar pasar. Además seguro que es una pieza clave a la hora de entender los acontecimientos de La Monja.

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One thought on “Expediente Warren: el caso Enfield, la crítica que va más allá

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