Alien: el octavo pasajero, detrás de las escenas de este clásico de la ciencia ficción

Seguro que alguna vez habéis utilizado la expresión “llevo un alien dentro”, independientemente de que hayáis visto o no Alien: el octavo pasajero. Porque sabéis que es en esa peli donde una “cría” de alien sale del interior de un cuerpo humano. Esto es tan sólo una muestra de hasta qué punto una película puede marcar un antes y un después, ya sea dentro del ámbito histórico, cultural, social o cinematográfico.

Con Alien, sin duda, tenemos un caso excepcional dentro del panorama cinematográfico. Pese a que en el momento de su estreno no tuvo una gran acogida por la crítica, ya que reprochaban la poca originalidad del guion, se ganó el Premio Óscar a Mejores Efectos Visuales. Y con el paso del tiempo se ha convertido en un hito gracias al diseño de producción, de la criatura y de los escenarios. Por no hablar de para cuantas películas, posteriores, ha sido gran fuente de inspiración.

Pero el éxito ante el público no le llegó por arte de magia, no. Hubo una película en concreto que consiguió acercar la ciencia ficción al espectador: Star Wars (1977). Fue por este motivo por el que 20th Century Fox decidió apostar por el proyecto de Alien: el octavo pasajero, que llegó a la gran pantalla en 1979 y se convirtió en una de las películas de ciencia ficción con mayores ingresos en la historia del cine.curiosidades y analisis de alien el octavo pasajero

Dando forma al guion

La idea de la trama comenzó a surgir en la cabeza de Dan O’Bannon que, junto a Ronald Shusett, decidieron escribir una obra inspirada en diferentes películas de terror y de ciencia ficción: The Thing from Another world (1951), Forbidden Planet (1956), Terror en el espacio (1957) así como Planet of the vampires (1965). Una vez establecida la base faltaba esa mente brillante capaz de dirigir el proyecto. Al principio 20th Century Fox le propuso el trabajo a Walter Hill, pero tras su negativa le echaron el ojo a un “principiante” que acababa de ganar el Premio a la Mejor Opera Prima en el Festival de Cannes con Los Duelistas (1977), Ridley Scott.

¿Quién no conoce actualmente a este señor? Sólo hay que echar un vistazo a su filmografía donde cuenta con: Blade Runner, Gladiator, Asesinato en el Orient Express, etc. No se lo pensó dos veces y aceptó la propuesta de 20th Century Fox, de hecho lo cogió con tantas ganas que presentó un guion gráfico excelente. Motivo por el cual automáticamente le doblaron el presupuesto con el que contaban para la producción, pasando de 4,2 a 8,4 millones de dólares. Sí, un presupuesto muy bajo, prácticamente una miseria pero, era lo que había…

 

Desarrollando los sets de rodaje de Alien

La película fue rodada en Londres, concretamente en los estudios Shepperton y Bray (Water Oakley). Del primero se sirvieron de 3 sets de rodaje: uno para la superficie del planeta, otro para los interiores de la nave Nostromo y el tercero para la nave abandonada. En el otro se filmaron los modelos en miniatura del planeta y de la nave abandonada. Todo esto se hizo en… digamos “tiempo record”, ya que sólo hicieron falta 14 semanas de rodaje. Esto último parece ser que se debe a que 20th Century Fox fue muy exigente con los tiempos, y quería que todo el material estuviese filmado de acuerdo al calendario de rodaje.

De los 3 sets de Shepperton, el de los interiores de la Nostromo constaba de tres pisos, por lo que cada nivel de la nave ocupaba una planta. Cada una de las estancias de la misma estaba comunicada por pasillos, sí, esos que al final causaban tanta claustrofobia, a lo que hay que añadir que la altura de los techos de la nave eran de 1.9 metros. Supieron hacerlo muy bien, no hay duda. Para crear la Nostromo decidieron apostar por un diseño industrial, la cuestión era plasmar que los tripulantes no eran ninguna eminencia científica, nada de eso, más bien eran obreros al servicio de una gran corporación.

Curiosamente – sí, aquí me adelanto y os pongo una curiosidad que todos los fans de Alien ya conocen – el exterior de la Nostromo se rodó en un cementerio de aviones. Aquí tenemos un movimiento “maestro” para ahorrar presupuesto y poder derivarlo a la creación de la criatura.

Así se creó al octavo pasajero

El padre del Alien no es otro que H. R. Giger, pero no solo de la criatura sino también de toda la iconografía de la película: escenarios, planeta, etc. Creó a un ser que contaba con tres estadios evolutivos y que era casi imbatible, fue por ello que hizo que su sangre fuese ácido concentrado, tuviese la mandíbula retráctil, de gran agilidad y que se adaptase al medio en el que se encontraba, entre otras cosas. Pero para darle un giro más de tuerca, Giger quería que el alien tuviese la piel transparente, ya que de esta forma sería más complicado saber dónde estaba. Cosa que tampoco es que hiciese falta, supieron tirar muy bien de sombras y oscuros. Pero era inviable porque suponía un aumento considerable del presupuesto. Por ello la idea se guardó en el cajón para ser utilizada más adelante en la película de Predator.

El honor de encarnar al alien fue para el artista nigeriano Bolaji Badejo, cuya complexión delgada y su altura de 2.18 le hacían perfecto para el papel. Para el diseño de la criatura – y por tanto del traje que tenía que llevar Badejo – se inspiraron en una de las pinturas de Giger: “Necronom IV”. Pero lo más complicado de recrear fue la cabeza, era una de las partes más complicadas, ya que contenía 900 facciones hidráulicas y móviles. Lo más llamativo sin duda es la forma que tiene… sí, si estáis pensando mal habéis dado totalmente en el clavo. Tiene un diseño fálico y cuenta con múltiples bocas.

No obstante, lo que puede que muchos no sepáis, es que al principio el alien tenía ojos. ¿Os imagináis? Ya no lo veríamos igual… producción decidió quitarlos para darle un aspecto mucho más perturbador.

 

Así se provoca tensión y claustrofobia

Aquí es cuando llega el momento en el que os combino los dos apartados anteriores, y tenemos como resultado una película que abraza el terror. De una forma progresiva, Ridley Scott dio con la manera de ir introduciendo en el espectador no solo el miedo, sino también la sensación de claustrofobia. Para esto último se sirvió principalmente de tres factores: la luz, la altura del interior de la nave – junto con los pasillos -, y no enseñar al monstruo por completo hasta prácticamente el final.

En el tema de la luz o la iluminación, lo que Ridley Scott hace es ir disminuyéndola de forma progresiva, hasta llegados los últimos 20 minutos en los que la oscuridad se apodera totalmente de la escena. Esto hace ver al espectador como la situación se va complicando por momentos, y lo de moverse a ciegas como que no gusta. Este juego de luces va directamente relacionado con el espacio del que disponen los protagonistas. No hay nada como estar en medio del espacio, dónde “no se escuchan tus gritos” y no hay salida posible. Poco contentos con esto deciden llenar la nave de pasillos (que son estrechitos), y jugar con una altura de techos más bien baja. ¿El resultado? Ya os debería de estar empezando a entrar claustrofobia.

La guinda del pastel fue jugar al escondite con el alien. Con esto me refiero a que no hay nada que dé más miedo que lo desconocido, saber que te enfrentas a algo realmente peligroso pero que no eres capaz de intuir o ver. Lo que viene siendo insinuar de toda vida, esto provoca que el espectador deje suelta la imaginación y acabe pensando en aquello que le aterra. Un juego psicológico que en la mayoría de los casos funciona.

 

Sigourney Weaver, el icono feminista de Alien

Alien: el octavo pasajero fue una de las películas pioneras en tener a una mujer en el papel protagonista, cosa muy poco habitual en el cine por aquel entonces. La Teniente Ripley, con el paso del tiempo, se ha alzado como un fuerte icono feminista que se relaciona directamente con la imagen de una jovencísima Sigourney Weaver.

Cuando le ofrecieron a Weaver el papel, era una total desconocida para la gran pantalla pese a haber “debutado” en 1977 en Annie Hall de Woody Allen. Decimos debutar, pero la aparición en el film fue bastante breve… Para entonces ya acumulaba experiencia en Broadway, pese a ello, también hay que decir que no fue la primera opción de Scott, pero desde luego sí la más acertada ¿no os parece?

En lo referente al tema del icono feminista, la propia actriz ha comentado sobre su personaje que no se eligió que sobreviviese por cualquier ideología feminista, que simplemente fue porque nadie esperaría que ella fuese la única que quedase con vida. Sea esto cierto o no, desde luego les salió mejor de lo esperado, ya que abrió la puerta a que más mujeres tuviesen los roles protagonistas.

Curiosidades de Alien: el octavo pasajero

Con todo lo dicho hasta ahora no sé si os llegáis a hacer una idea aproximada de todo lo que supuso está película. Pero para hilar más fino, en 2002 Alien: el octavo pasajero se incluyó en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos para su preservación histórica. A esto hay que añadirle que el American Film Institute la ha clasificado como la séptima mejor película del género de la ciencia ficción.

Y como si hubiese sido poco, ahora toca una ración recién salida de la sala de post-producción de curiosidades de Alien: el octavo pasajero. Algunas ya las sabréis, otras no, pero desde luego nos van ayudar a comprender mejor como fue el proceso de rodaje y la producción de la película. ¡Vamos allá con la “versión extendida”!

 

1. Cambios durante el rodaje

En primer lugar debéis saber que el título original de la película no era el que conocemos, no. Más bien era “La bestia estelar” (Star Beast), pero al final se decantaron por el actual. Lo mismo pasó con el nombre de la nave Nostromo, que al principio era el de Leviatan, pero Ridley Scott la rebautizó en honor a una novela de Joseph Conrad, al igual que hizo con la nave de auxilio Narcissus.

 

2. El “parto” de la criatura

En algunas escenas, Ridley Scott prefirió que los actores no supieran realmente lo que iba a pasar, sólo que tuviesen una ligera idea. Durante el rodaje de la toma en la que el Alien sale del pecho, los actores no sabían que era lo que iba a suceder, por ello la forma en la que reaccionan es real, ya que no se lo esperaban. Es más, Veronica Cartwright desconocía que le iban a tirar sangre. Además fue rodada con cuatro cámaras enfocando al mismo punto, con la finalidad de conseguir aumentar la tensión de la escena.

 

3. La baba del Alien

Este es otro de los elementos que no constaba en el guion. Resulta que el mecanismo de la cabeza debía ser lubricado constantemente, lo que provocaba que el alien echase baba constantemente. Este detalle hacía al monstruo todavía más terrorífico, por lo que decidieron mantenerlo así.

 

4. Así se fabrican huevos de Alien

Para crear aquella enorme cantidad de huevos que encontraron dentro de la nave, recurrieron a “material casero”: restos de pescado, colorantes, vísceras de animales y huevos. Un tanto que se marcaron producción, montaje y dirección, porque por un lado aumentaban el realismo de la película al recurrir a elementos que dan repulsión, y por otro lado ahorraban en efectos especiales.

 

5. El material promocional

¿Os habéis fijado que el primer cartel promocional de Alien es totalmente diferente al resto? Esto se debe a que antes de comenzar el rodaje del film, se necesitaba material promocional y como no había presupuesto, lo que hicieron fue recurrir a huevos de gallina. Es realmente curioso, ya que al final los huevos de alien tienen una forma diferente y un sistema hidráulico de apertura.

 

6. De una pirámide a una nave

Aquí tenemos otro de los cambios que se hicieron en el guion, en este caso por tema del presupuesto. La idea original era que los huevos de alien se encontrasen en el interior de unas pirámides gigantes como la de Guiza, pero finalmente tuvieron que optar por introducirlos en la nave abandonada. Por cierto, ese láser que veis en la imagen y que, obviamente, sale en la película se lo prestó a la producción el grupo de rock The Who.

 

7. El orden de la muerte de los personajes

Otra de las peculiaridades de la película es que el orden en el que van muriendo los personajes tiene un por qué. Mueren primero aquellos actores que eran más conocidos por el público, para ir dejando para el final los menos conocidos. En primer lugar muere el personaje interpretado por Jon Hurt, mientras que el de Sigourney Weaver, que era una completa desconocida, es la única en sobrevivir.

 

8. La escena del ingeniero

Esta escena fue la más cara de producir de toda la película, debido a que se necesitaba un gran decorado para la brevedad de su duración. Pero claro, era de vital importancia que los tripulantes de la Nostromo hiciesen este descubrimiento.

El ingeniero no era otra que cosa que un astronauta de otro planeta que medía ocho metros. Para acentuar su tamaño e incluso que pareciese todavía más alto, lo que hicieron fue vestir a los hijos de Ridley Scott (Luke y Jake) con el traje de los tripulantes de la Nostromo y filmarlos de espaldas.

 

9. La escena de sexo eliminada

Además de las connotaciones sexuales del Alien, había una escena de sexo en la película que fue eliminada. Esta “canita al aire” sucedía entre la Teniente Ripley  y el Capitán Dallas, pero no se incluyó por el tema del presupuesto, porque de nuevo a los inversores les preocupaba la rentabilidad de la película.

 

10. El final alternativo

En el guion original no sobrevivía ninguno de los tripulantes de la Nostromo, la Teniente Ripley moría al final de la película y era el Alien, junto con el gato, el único superviviente. Supuestamente después el Alien se comunicaría con la tierra imitando la voz de Ripley, para comunicarles que iba a regresar. Pero este final se descartó porque se consideró muy “oscuro” y desesperanzador.

 

11. Antes de Sigourney Weaver

Cuando producción apuntó a que una mujer tenía que ser la protagonista de la película, Ridley Scott quería que fuese Meryl Streep la que diese vida a la Teniente Ripley. Pero esto no puedo ser, así que cuando Weaver se incorporó al reparto los sets de rodaje ya se estaban construyendo.

 

12. El guiño a Alien en Blade Runner

A estas alturas del post ya sabéis que Ridley Scott es el director de Blade Runner. Pues bien, resulta que muchas de las pantallas de ordenador e interfaces que se utilizaron en el rodaje de Blade Runner.

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